| PATRIMONIO |
INDICE
- Casco Medieval
- Iglesia de San Pedro
- El Puente Viejo
- El Calero
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1. CASCO MEDIEVAL
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Lanestosa ha conseguido mantener intacto su casco medieval con el paso del tiempo. Las estrechas callejuelas de su entramado urbano están diseñadas en viales rectos y en su mayor parte empedrados, y en ellas conviven todavía los regios palacios de los siglos XVII y XVIII con las casa de carácter popular en las que destacan los vistosos balcones corridos. El pueblo se ordena, esencialmente, en tres largas calles en sentido del río, cortadas por otras dos más cortas perpendiculares a la corriente, todas rectas y de trazado bastante rígido. |
1.1. Palacio de la Colina
Juan Antonio Escudero Gilón, un comerciante de Lanestosa establecido en Madrid, fue el promotor de esta construcción en el año 1761. Aunque el autor del diseño fue el maestro cantero Fernando de Vegas. Los Colina, nombre por el que se conoce el palacio, están entroncados con los herederos de Escudero Gilón.
El Palacio Colina está ubicado en una parcela que tiene una huerta extendida hacia el río Calera, en el número 13 de la calle Real. Es uno de los mejores ejemplos del barroco del siglo XVIII, y aunque se encuentra en el casco medieval, es una construcción bastante más moderna que las que lo rodean.
El edificio es un prisma cúbico achatado, con tejado a cuatro aguas y trabajado en sillares y mampuesto enlucido para el zócalo, las cantoneras y las ventanas y sin enlucir para los paramentos generales. El palacio se compone de tres alturas, la última es un desván para almacenaje de productos de la huerta y las otras dos son el espacio habitable de la casa. Ésta tiene una fachada ordenada en tres ejes marcados por los vanos -adintelados- con marco de placa lisa, elemento que aparece también en la definición de las plantas de la casa.
Llaman la atención de este Palacio los dos arcos juntos que tiene a modo de puerta de entrada, y que conforman un zaguán o portal abierto donde la gente se reunía a hablar o a realizar las tareas.
En la planta superior, sobre el arco de la derecha, aparece el balcón de la sala noble, que dispone de repisa volada sobre mensurón moldurado corrido y antepecho de hierro de barrotería de nudos de tipo aperado liso y de panoja labrada, propios de la época en la que construyó el edificio.
En el nivel del desván va el escudo de armas, de tipo cuartelado en cruz, para las cuatro alianzas o apellidos que allí tienen acomodo. Se labran las siguientes armas:
- En el primer cuartel, hombre armado y león rampante.
- En el segundo, tres cruces y tres escudetes con tres bandas más una bordura de aspas.
- En el tercero, tres barras.
- En el cuarto, tres bandas con bordura de lises.
Este Palacio albergó hasta principios del siglo XX una importantísima colección de pinturas de los siglos XVII, XVIII y XIX, ya que sus sucesivos dueños fueron coleccionistas y amantes de la pintura. Hoy en día no queda en el palacio ninguno de esos cuadros, ya que la colección se repartió antes de la Guerra Civil entre Madrid y Sopuerta. Como curiosidad decir que los dueños de este Palacio fueron gente muy culta y acaudalada, ya que tenían también una biblioteca, algo extraordinario a finales del siglo XIX, pues no tanta gente sabía leer en las zonas rurales. |
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1.2. Las Plazas
En la villa de Lanestosa hay dos plazas:
1.2.1. La Plaza nueva
Es una bella propuesta moderna, situada entre el río, la carretera y la cabecera de la iglesia parroquial y está porticada a base de pies derechos de madera de roble.
Esta plaza, de construcción reciente, se usa como punto de encuentro en las grandes ocasiones. |
1.2.2. La Plaza Vieja
Sigue siendo el centro físico y de relación de los vecinos. No es un espacio que se definiera como plaza; la disposición de las calles y edificios generan este amplio espacio que ocupa el centro de la población.
Sus dos flancos son muy diferentes: uno oscuro y construido con elementos de escasa personalidad, el otro soleado y cuajado de cosas de interés.
Las casas de la Plaza Vieja
Son casas de aspecto medieval, llamadas casas de labranza, en su origen habitadas por labradores del municipio, y que llaman la atención por sus grandes balconadas de madera.
Reflejan un tipo de arquitectura doméstica bastante ajena a Bizkaia y afín a Cantabria, territorio con el que está estrechamente relacionada Lanestosa, más que a través la historia a través de la geografía.
Estas casas de labranza coinciden con edificios de un mayor nivel, tanto en cuanto a su diseño como a los materiales utilizados. Varios de ellos son apenas centenarios, típico producto indiano tan común en Asturias, Cantabria y parte más occidental de Bizkaia y reconvertidos en viviendas de dignos campesinos. Otras están alineadas en las calles del núcleo y son casas hidalgas más antiguas que a veces tienen el mismo origen. |
| 1.3. Las casas de Los Indianos
La tradición de emigrar a América era algo ancestral en Lanestosa, pero la incidencia del capital indiano fue especialmente notoria en la segunda mitad del siglo XIX. A la vuelta de destinos como Cuba, México, Argentina, Guatemala y Filipinas, muchos nestosanos construyeron sus viviendas como domicilios estables. También se generalizaron las viviendas de comerciantes que contaban con tienda y almacén en la planta baja y vivienda en la primera.
La mayoría de los indianos emigrantes a su vuelta, mantuvieron sus costumbres más o menos extravagantes, sus inquietudes culturales, su interés por el progreso, sus actitudes de nuevos ricos, sus llamativos coches, su innovadora forma de vestir, etc. Contribuyendo a dar un brillo especial al municipio que acabó teniendo un aire un tanto señorial, que aún
hoy es perceptible.
También contribuyeron a la construcción de la escuela y del teatro, obras de caridad, etc.
Muchos de ellos llegaron a Alcalde o fueron ediles del Ayuntamiento.
A partir de los años 30 del siglo XX, la cifra de indianos que retornaron con una fortuna disminuyó notablemente, lo cual puso cierre al capítulo de la arquitectura indiana en Lanestosa.
Este proceso constructivo alteró la imagen de la villa, ya que la carretera hacia Laredo se convirtió en el nuevo ensanche.
- Casa de Gaspar Sainz de la Calleja
Data de 1892 y el indiano que la habitó regresó de México con una impresionante fortuna.
Se instaló en Madrid pero construyó esta casa en Lanestosa en la que pasó largas temporadas y períodos vacacionales. Fue reconstruido en 1912 debido a un incendio que lo quemo poco después de su inauguración.
Es una de las casas nestosanas más espectaculares. La mandó construir en indiano Ramón Gallo Gutiérrez en 1872, pero en 1875, cuando todavía no se hubo terminado la vendió por 40.000 pesetas a Juan Saínz Gutiérrez.
Éste último poseía industrias textiles y negocios de banca en Filipinas y estaba casado con una filipina. Cuando enviudó se vino a residir permanentemente en Lanestosa con sus dos hijas.
En el jardín de la Casona encontramos una gruta.
Casa promovida por una de las hijas del dueño de La Casona, con el objetivo de que se convirtiera en vivienda de su primogénito. El inmueble fue bautizado como “Vizcaya” pero actualmente esta denominación está en desuso. La vivienda es muy parecida a otra vivienda localizada en la misma calle, puesto que esta pertenece a los padres de la mujer del primogénito.
- Casa de José María Valerdi Murua
Nacido en Lanestosa en 1845, quedó huérfano de padre y madre lo que facilitó que emigrara a Guatemala donde convivió con otros nestosanos conocidos. Allí prosperó y llegó a poseer una casa de comercio situada junto al Palacio Presidencial de la capital.
Regresó en 1880 para instalarse en la tierra natal. En un principio residieron en otra vivienda de la calle correo, pero una vez contaban con 6 vástagos decidieron construir esta otra.
- Casa de Antonio Etxebarria Ortiz
Natural de la villa de Lanestosa, trabajó para la Administración como arquitecto de registros fiscales del Ministerio de Hacienda, cargo que desempeñó en distintas ciudades españolas. En 1902 se asentó en el municipio y llegó hasta la alcaldía.
Aquí vivieron hasta 1919 cuando decidieron trasladar su residencia a Santander. En este momento la adquirió una de las propietarias de La Casona.
- Casa de Pedro Martínez González
El promotor del inmueble había nacido en Karrantza en 1853 y emigró a Cuba donde llegó a tener un tostadero de café y un almacén de ferretería. Regresó en 1896 casado y con 4 hijos cuando se instaló definitivamente en Lanestosa. La vivienda se finalizó en 1901 y fue modelo de la que luego sería casa “Vizcaya”.
- Casa de Francisco Martínes Zalacaín
Los indianos no solo construyeron viviendas nuevas si no que reformaron inmuebles que a veces pertenecían al Patrimonio familiar. Perteneció a una familia conquense que tenía parientes en Lanestosa. Trabajaron en la cantera, pero uno de sus hijos consiguieron una gran fortuna emigrando a Cuba donde mantenían negocios inmobiliarios aparte de poseer un almacén y una sombrerería.
- Casa de la familia Sobera
Vivienda promovida por un indiano para que se convirtiera en la vivienda habitual de uno de sus hijos. El promotor era nestosano de nacimiento (1884) y emigró a América antes de 1900 donde atesoró una importante fortuna en varios negocios de fábricas de licores, minas de cobre y ganadería. Falleció en México en 1947.
Es el edificio más distinto de los presentados hasta ahora ya que rompe con las formas unitarias y la volumetría a la que nos tienen acostumbrados. |
2. IGLESIA DE SAN PEDRO
Datada en el siglo XVI, fecha en la que se trasladó la iglesia desde la orilla derecha del río Calera, su ubicación originaria, al recinto del centro de la villa . Es un templo renacentista aparejado en mamapuesto. El interior se nos presenta organizado en tres tramos, uno de ellos para crucero de brazos poco profundos. Los tramos van separados por arcos de medio punto que posan en pilastras toscanas de alto zócalo. 
En el interior, el mueble más importante es el retablo mayor, que ocupa todo el testero de la iglesia. Está compuesto por tres calles y tres cuerpos, en la que el superior es más bajo, y la calle principal más ancha. En lo que a su estructura arquitectónica se refiere, ésta debe mucho al clasicismo. La composición de las figuras recuerda mucho el romanismo, pero con vestimentas amplias de pliegues duros y rostros escasamente expresivos. La policromía es de un siglo más tarde, de el año 1717. |
3. EL PUENTE VIEJO
Con arco de medio punto, este puente aseguraba las comunicaciones entre Laredo y Burgos.
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4. EL CALERO
Junto al Cementerio podemos contemplar un Calero restaurado. El calero es un horno que se utilizaba para producir cal a partir de piedra caliza, proceso denominado "calorización". La proliferación de Caleros en Euskadi tuvo lugar a partir del S. XVIII tras la popularización del maíz. Su uso empezó a decaer en el S. XX, con el abandono de gran parte de las tareas agrícolas tradicionales de los caseríos y la llegada de la producción industrial del cemento.
En el Calero se depositaba la piedra caliza que adquiría un color rojizo a medida que la temperatura del horno ascendía hasta los 900ºC. Tardaba en enfriarse 2 ó 3 días y era entonces cuando se sacaba los terrones de cal viva y ceniza.
La cal se utilizaba como abono para la tierra, lucha contra plagas de insectos, desinfección de los establos y de las heridas de las patas del ganado, lucha contra las enfermedades como viruela y cólera, material de construcción y conservante de huevos.
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